¿El chocolate que conocemos tiene fecha de vencimiento?
¿Habrá cacao suficiente para que mi hija tome chocolate en 2035? Fui a buscar la respuesta en los datos.
Uno de los ramos que más disfruté en el magíster de data science fue el optativo de series de tiempo. Casos como el random walk del cobre no son fáciles de encontrar... hasta que escuchando el podcast de DFMás con Matías Muchnik como entrevistado, apareció un tema que no esperaba: el comportamiento de la producción de cacao y naranja, y cómo su caída podría afectar una serie de productos que consumimos habitualmente. De paso, le abre una tremenda oportunidad a empresas como NotCo. Así que aproveché de jugar un poco con los números.

La producción de naranja y cacao venía con una tendencia al alza desde los 90', pero lleva varios años mostrando una caída sostenida. Revisé modelos ARIMA/SARIMA, pero para series donde la estacionalidad no es explícita —algo típico de la producción agraria— terminé optando por Prophet, que analiza la tendencia de la serie y genera una proyección hacia adelante. A eso le agregué un factor de reducción asociado al impacto del cambio climático en las principales zonas productoras.


Cuando estudiaba en la universidad, trabajé varios veranos en un packing de uva en el campo. Recuerdo cómo cada año se corría la fecha de cosecha y cómo la fruta llegaba más quemada. En esa época ya se proyectaba que los viñedos tendrían que ir moviéndose progresivamente hacia el sur de Chile. En el caso del cacao, el factor determinante han sido las sequías sostenidas, que dificultan mantener los niveles históricos de producción. Y como muestra el mapa, el país que más produce cacao es, a la vez, el que enfrenta mayor vulnerabilidad climática proyectada para 2050.

El chocolate nunca fue lo mío —su sabor amargo, o empalagosamente dulce, nunca me convenció— pero para mi hija es oro puro. Quizás en diez años más, ella recuerde ese sabor a "chocolate de verdad" que comía cuando era niña, y lo extrañe tanto como yo extraño ver abejas hoy.